La transformación digital dejó de ser un proyecto exclusivo del área de sistemas para convertirse en un desafío estratégico para Recursos Humanos. La Dra. Karla Arlaé Rojas Quezada destacó que la inteligencia artificial y la automatización están modificando los perfiles profesionales, las competencias laborales y la manera en que las empresas gestionan a sus colaboradores.
De acuerdo con datos del Future of Jobs Report 2025, hacia 2030 se crearán 170 millones de nuevos empleos a nivel global, mientras que alrededor de 92 millones de puestos podrían desplazarse, lo que representa una transformación equivalente al 22% de los empleos actuales. Además, aproximadamente 39% de las habilidades
requeridas actualmente serán diferentes u obsoletas para ese año.
El impacto ya es visible en las organizaciones. El 86% de las empresas anticipa que la inteligencia artificial y el procesamiento de información transformarán sus negocios hacia 2030, mientras que 58% ya implementa robótica y automatización con efectos importantes en sus operaciones. Ante este escenario, capacitar al talento y desarrollar nuevas competencias se convierte en una prioridad.
La evolución también alcanza directamente al área de Recursos Humanos. Los nuevos perfiles requieren conocimientos en inteligencia artificial, analítica de datos y plataformas digitales, pero también competencias como pensamiento crítico, inteligencia emocional, comunicación asertiva, creatividad y capacidad para gestionar
el cambio.
La especialista subrayó que la tecnología puede participar en las decisiones de Recursos Humanos, pero la responsabilidad continúa siendo de la empresa. La IA puede acelerar procesos y analizar grandes volúmenes de información, pero no sustituye el juicio, la empatía, la ética ni la responsabilidad humana cuando las
decisiones involucran a las personas.
Por ello, dijo que la digitalización debe acompañarse de una visión integral que considere Derecho Laboral, Seguridad Social, protección de datos y gobierno corporativo. Recursos Humanos adquiere así una función estratégica para identificar riesgos, establecer controles y determinar qué procesos pueden automatizarse y cuáles requieren necesariamente intervención humana.
El reto para las empresas no consiste únicamente en incorporar nuevas herramientas tecnológicas, sino en preparar a sus colaboradores para utilizarlas de manera responsable y productiva. La transformación digital demanda una cultura de aprendizaje continuo, adaptación y actualización de competencias para responder a un
mercado laboral que cambia con rapidez.
Concluyó que el futuro de Recursos Humanos no consiste en sustituir personas, sino en potenciarlas. La tecnología permitirá construir procesos más ágiles y eficientes; sin embargo, serán las personas, con su capacidad de análisis, creatividad, empatía y liderazgo, quienes seguirán construyendo mejores organizaciones
Edición de Elvira Sánchez Rivera especialista en Comunicación Corporativa.




